domingo, 8 de mayo de 2016

¿Como relacionarse con un león herido? Sugerencias para un trato terapéutico.


A menudo me imagino a nuestro hijo como un cachorro de león herido. Desde luego, cualquiera que lo haya visto enfadado, me dará la razón en que es un cachorro de León.

Pero, ¿como relacionarse eficazmente con un león herido?. Su herida hace que padezca un humor volátil, y la experiencia nos ha demostrado que pocas de las soluciones habituales son eficaces para relacionarse con  él. Mucho de lo que aprendimos de nuestros padres, y casi todo lo que encontraremos de amigos, internet, etc, son no sólo inútiles, sino perjudiciales.


Además, cada nuevo fracaso en una relación con adultos e iguales, es una losa más a adicionar a su ya larga relación de desastres emocionales y vínculos destrozados que tendrá que aceptar y curar. 
Para nosotros, cualquier persona con la que nuestro hijo establezca un vínculo, es susceptible de ser reclutado como co-terapeuta a tiempo parcial. Cuantas más relaciones emocionales no frustantes tenga, más posibilidades de obtener la resiliencia psicológica que le hará falta para sobrellevar su trastorno en el futuro.

Asi que ya estoy cansado de tener que explicar una y otra vez, a toro pasado casi siempre, porque el niño ha reaccionado de forma inadecuada cuando se le ha llamado la atención o similar. Y me he decidido liarme la manta a la cabeza y escribir este post. 

Me gusta pensar que puede ser de utilidad para todos los que se interesan por como relacionarse con niños con trastorno del apego reactivo en modalidad controladora punitiva del modo más beneficioso posible para los niños.


Asi que voy a dar unas notas sobre lo que, a nosotros, nos funciona. Además, entremezclaré distintas consejos y sugerencias obtenidas de la red que creo que pueden ser de utilidad. Pero, por favor, que nadie piense que leer (y practicar) estos consejos puede sustituir a una buena ayuda profesional. Evidentemente, la salud mental de un niño (y a menudo, de los adultos que lo rodean) es demasiado importante para no ponerse en manos de los mejores especialistas.

Principios generales a tener en cuenta:


1º.- No esperes que el niño cambie. Cambia tú.

No olvidemos que este trastorno es de carácter social. Es decir, afecta al niño en sus relaciones con los demás. Y es eminentemente reactivo, esto es, que reacciona ante determinados estímulos o gatillos que hay que evitar tocar en la medida de lo posible.


Asi que recuerda que tu situación con el niño es muy similar a la de dos astronautas en el espacio unidos por una cuerda. Da igual quien de los dos cambie el rumbo. Al final, los dos cambiarán al rumbo deseado por efecto de la acción de cualquiera de ellos. 

Asi que lo positivo de esto es que está en tus manos cambiar la forma de actuar del niño, cambiando tu forma de actuar. Asi que, estimado co-terapeuta, no busques más excusas en que el niño es tal o cual, hace tal o cual. 

Tu eres el motor del cambio. Está en tus manos está hacer el cambio.

No más excusas, por favor.

2º.- Las emociones duelen. No vas a curarlas con razonamientos, reproches, o castigos. Haga lo que haga, y diga lo que diga.- Recuerda a HULK

El niño tiene el corazón herido por el abandono o maltrato del que fue objeto, incluso aunque no lo sepa racionalmente. El temor a ser nuevamente abandonado o vejado es un programa latente permanentemente activado en ellos, que cuando se ejecuta ante algunos estímulos, tomando pleno control del sistema operativo dejando el resto de las funciones temporalmente bloqueado.

Por tanto, tus palabras, por mas que sean sensatas y razonables, y apelen a su uso de nuestras facultades superiores y capacidad de criterio, pueden generar en el la furia e ira de un león enfurecido. Peor ocurrirá con los reproches, amenazas o castigos, que, posiblemente, lo enfurecerán aún mas, si aún no lo estaba. Y si piertes el control de tus emociones, puedes además decir o hacer cosas de las que te arrepientas (y que él , sin duda, te recordará la próxima vez que quiera sacarte de tus casillas)

Sólo una actitud positiva (no bastan las palabras, me temo) que se evidencie en tu postura, en tu sonrisa, en el tono de tu voz, ayudará a sacarlo del momento de ira (o cercano a la ira) al que se encuentra, para poder llevarlo a un lugar de tranquilidad y seguridad dónde podrás volver a conectar con él.

Desde luego, todo esto es fácil de decir, pero no tan fácil de hacer cuando tienes enfrente alguien con una increíble habilidad y penetración psicológica para pulsar todos los botones necesarios para convertirte en una fiera irracional. Realmente, tu trabajo en ese instante es no tomarte nada de lo que te diga o haga como algo personal. (no es fácil, creedme).

Calmarte lo suficiente para no tomar decisiones en ese instante es tu único objetivo. La mejor solución puede ser (a) ignorarlo - si es posible, claro o (b) distraerlo -(orientándolo hacia algo interesante e inesperado que le ayude a centrarse en algo distinto a sus emociones). De este modo, puedes ganar tiempo para que ambos volváis a la calma.  Debes sopesar muy cuidadosamente el coste de la intervención. (y para ello, necesitas estár calmado)


Una buena ayuda para mantener la calma, sonreír con dulzura, y la mirada amable cuando tienes delante al diablo de tasmania es recordar a Hulk. 

Mientras esta de color  verde, no vas a poder razonar con el, castigarle, ni modificar su conducta de modo alguno. Y mientras más discutas, más verde estará... 

Piensa que esa habilidad demoníaca la ha adquirido como mecanismo de supervivencia, pues el siente que toda su vida está en riesgo. 

Solo puedo añadir una cosa más. Siempre debes tratarlo  desde la empatía y NUNCA LA IRA. Si no, el niño nos devolverá esa misma ira triplicada antes de lo que piensas.

3º.- Tu sólo no puedes.- !Somos un equipo¡

Padres, educadores, terapeutas. ¡Tenedlo claro!. Por mucho amor que tengas, por mucha capacidad profesional que evidencies, no podréis ayudar eficazmente al niño si no se trabaja en colaboración.

¿Que significa trabajar en colaboración?

Significa comprender que Padres, educadores, terapeutas, familiares, amigos, otros alumnos (hasta las mascotas domésticas) son miembros de un equipo que pretender curar a un ser profundamente herido y que debe trabajar unido para alcanzar un objetivo.

Lo primero es desarrollar cauces de comunicación efectiva entre todos los miembros del equipo. 

Normalmente, los profesionales o educadores no son dados a dar su teléfono a los padres, por los posibles abusos que con frecuencia se producen. Pero, seguro que se puede establecer algún conjunto de reglas que garantice que esto no suceda, o medios de comunicación alternativos. 

Lo segundo, es que todos los miembros del equipo deben estar dispuestos a escuchar, confiar, aprender y perdonar. 

Con frecuencia siento que cuanto digo o hago se estrella contra un muro de ideas preconcebidas o clichés pre-establecidos. Sólo cuando cada educador, terapeuta, familiar, o amigo ha desechado por si mismo todas y cada una de las posibles formas inadecuadas de relación, se vuelven receptivos a las sugerencias. ¿no sería más eficaz que todos utilizáramos lo ya aprendido por lo demás?. De otra parte, está claro que todos nos vamos a equivocar una y mil veces. Tenemos que atesorar una enorme capacidad de perdonar los errores, siempre que observemos que tras cada error hay una verdadera voluntad de acertar con el mejor trato para el niño. Si por el contrario lo que hay es burocracia, falta de interés, o soberbia, debemos trabajar eficazmente para cambiarlo mediante la empatía. 

Lo tercero, es cuidar de si mismo y de los demás. Es muy duro ser padres, educador o terapeuta o familiar o compañero de un niño con este trastorno. Para poder interactuar con ellos de un modo terapéutico precisamos estar calmados, confiados, seguros y felices. 

Asi que debemos cuidarnos a nosotros mismos, y cuidar de todos ellos. Esto es especialmente necesario para los padres y para el educador que ostente el rol de tutor o comparta con él más horas en el Colegio. Realmente, toda la escuela debería ser consciente del grado de esfuerzo requerido, y organizarse para proporcionarle apoyos, tiempo de descanso, y toda clase de auxilio antes de que lo necesite.

También puede ayudar sensibilizar a los demás alumnos acerca del problema del alumno, y darles herramientas para un trato terapéutico. Por ejemplo, utilizar este cuento como lectura o debate:
http://elheroeconunagujerodentro.blogspot.com.es/2016/04/un-elefante-enloquecido-en-la-tienda-de.html

Dicho todo esto, vayamos al detalle.

En el post Recursos para Educadores desesperados. http://elheroeconunagujerodentro.blogspot.com.es/2016/05/recursos-para-educadores-desesperados.html hay numerosa bibiografía. Alguna de ella está en inglés o frances.



Os dejo vínculos a alguna traducción que he hecho yo mismo, por lo que quizás no sea perfecta, pero confío se entenderá bien y es fiel al espíritu de lo que se dice.








1.- Agua y Aceite. La escuela y el niño con trastorno de apego

http://elheroeconunagujerodentro.blogspot.com.es/2016/05/el-agua-y-el-aceite-la-escuela-y-el.html

2. Una visión general del trastorno reactivo del apego para profesores. (center4familydevelop)
http://elheroeconunagujerodentro.blogspot.com.es/2016/05/una-vision-general-del-trastorno.html


3. Adaptaciones de la clase para niños diagnosticados de Trastorno reactivo de apego. (Carey McGinn)

http://elheroeconunagujerodentro.blogspot.com.es/2016/05/adaptaciones-de-la-clase-para-ninos.html


!Buena suerte en la aventura de criar y educar a vuestro cachorro de león!