sábado, 24 de septiembre de 2016

Erase una vez una Escuela...

Erase una vez una Escuela distinta a las demás. No era un Colegio lujoso ni de renombre. No era de los que se hacían propaganda en el facebook o internet, ni se las tildaba de progre, moderno o ecológico. Tampoco era un cole de esos de las monjitas de toda la vida.  No era el que más medios tenía, ni mas ordenadores ni mejores campos de deporte.

Era un colegio pequeño y casi desconocido, dirigido por gente pequeña, humilde, y sensata, dónde lo importante, no eran "Nuestras Reglas", ni "El Colegio", ni "El Ideario de Nuestra Instituación" sino todos y cada uno de los niños. 

A esa escuela llegó un día un alumno nuevo. Le bastaron 2 días para poner patas arriba  la bien pensada estructura del Colegio. En tan breve tiempo consiguió romper todas y cada una de las normas del Colegio. 
El director estaba superado por el vendaval de acontecimientos. El equipo técnico estaba desbordado por los requerimientos de los profesores. La tutora no conseguía dormir por las noches. Hasta los celadores y personal del comedor andaban como locos. Los padres de los otros alumnos se preguntaban cual era la causa de tanto desvelo y agitación. 

En cualquier otro sitio hubieran tomado cualquiera de las salidas fáciles :

  • buscar una argucia legal para quitarselo de encima, en cualquiera de sus múltiples variantes. (Lo siento, pero no tenemos medios para proporcionar la atención que necesita). 
  • O hubieran utilizado mecanismos sancionadores para quitarse el problema de enmedio, al menos temporalmente: (Debemos dar ejemplo a los demás niños, no tenemos más remedio que expulsarlo). Y así sucesivamente, hasta conseguir expulsarlo del centro cuanto antes, y así trasladar el problema a otro sitio.
  • O segregarlo, (debe quedarse en el aula de convivencia hasta que aprenda convivir con los demás)
  • O culpabilizar a la familia por cualquiera de las muchas causas posibles:
    • Debieron ingresarlo en otro centro que esté especializado en su problema. 
    • La familia ocultó el problema de su hijo durante la matriculación, no merecen nuestro esfuerzo. 
    • Los padres son también maleducados o agresivos. 
    • Los padres son demasiado permisivos. Ese niño está muy mimado. Eso lo hubiera arreglado yo con una buena bofetada a tiempo,
    • Los padres no son rigurosos con su estilo educativo. No son coherentes. 
    • No lo llevan al médico, o no revisan la medicación con frecuencia, o o no son rigurosos en darle la misma.
    • etc, etc
  • O culpabilizar al alumno:
    • Es una cuestión genética, no tiene solución. Siempre será así. hagamos lo que hagamos. 
    • Este niño es malvado, se porta mal para molestarnos 
  • O la más popular de las soluciones, culpabilizar a terceros 
    • Debería estar en un centro de Educacion Especial porque allí tiene más medios. 
    • El orientador debería haberle cambiado la categoría de escolarización.
    • La administracion educativa tiene que proporcionarle lo que este niño necesita. Nosotros no podemos ...
    • Si lo hubieramos cogido antes tal vez hubieramos podido... 


Pero en vez de todo eso, en vez de juzgar y condenar de antemano, prefirieron conocer en profundidad su problema para poder ayudarlo. Decidieron sentarse con la familia, y  escucharla. E inmediatamente, con sus  humildes medios, poner manos a la obra de inmediato. 

En un sólo día se reorganizaron los horarios del alumno, de la familia, de los profesores y de los apoyos, del comedor, y del equipo técnico. 
Se modificaron también físicamente las aulas, y se crearon rincones "especiales", y se coordinaron los todos los servicios del centro. Se organizaron mecanismos de seguimiento de conducta y protocolos de emergencia. Se definieron incentivos y consecuencias. Se explicaron los problemas del alumno a los compañeros de su clase. Se dieron instrucciones a todo el personal del colegio, incluso los monitores del comedor, sobre la mejor manera de tratar al alumno para ayudarle a controlar su conducta. 

En fin, que en un sólo día, todo el colegio se implicó en darle una oportunidad al nuevo alumno. Y no fueron los medios (que eran insuficientes). No fue la administración educativa. Fueron las personas que quisieron e hicieron real la posibilidad de adaptarse al problema del alumno. 

¿Como acaba la historia? ¿Aprovechó el alumno la oportunidad que le brindaron? ¿Consiguió ser féliz en el nuevo colegio y acabar sus estudios?

No lo sé, la verdad. No conozco aún el final de la historia. Sólo puedo decir, que me encanta como empieza...